Tertulia literaria ‘Peñalinares’ [EN EL 2020…LA TERTULIA CRECE]

Un catorce de enero, martes, volvíamos a reunirnos alrededor de un libro. Catorce contertulios (trece mujeres y un hombre)  de los dos institutos que cohabitamos  en el barrio y que, a veces tan lejos, tan cerca vivimos. Esta vez la cita era con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras de 2003 Ryszard Kapuscinski, periodista de raza e historiador que con Ébano, publicado en 1998,  contaba con un estilo poético y humanista las diversas transformaciones que había sufrido el continente africano desde la colonización hasta las postrimerías del siglo XX. Menudo libro. Desde lo más profundo de nuestro corazón os lo recomendamos: lo mismo enseña que deleita.

El periodista polaco, libreta y cámara en mano, recorrió el continente de este a oeste: Eritrea, Etiopía, Ruanda, Kenia, Senegal, Congo, Mauritania…Y en un sinfín de vicisitudes viajeras descubrió, al mismo tiempo que temió, a descomunales elefantes y misteriosos búfalos, intimidantes cobras e insectos de lo más insidioso  que no lograron disuadirlo de abandonar un paisaje que se convierte en el gran protagonista del periplo. Debemos agradecerle al autor habernos acercado un certero análisis del nacimiento de numerosos conflictos bélicos, sus causas y sus consecuencias; gracias a Ébano descubrimos o rememoramos las causas internas y externas de guerras que, desde los años 60 hasta hoy, horadan el bienestar económico, social y político  de pueblos que huyen de sequías, enfermedades y desolación, buscando un futuro mejor.

Resulta verdaderamente valioso de este libro de viajes  que nos lo cuente in situ, desde la realidad y siempre con una aguda sensibilidad: subiendo a sus medios de transporte y esperando; durmiendo al albur de los caprichos de los traviesos mosquitos y de otros seres no tan pequeños; observando a una   infancia que recorre kilómetros con un bidón (auténtica revolución vital) para buscar agua y haciendo colas de colores o que pide al forastero lápices con que poder aprender a escribir – e ir a la escuela-, hasta el ajetreo de  mercados como el de Onitsha, en Nigeria, (el mayor dicen del mundo), lugar de encuentro improvisado, donde comprar y vender, momento de descanso y de reunión social. ¡Cómo nos enseña este libro lo que tenemos que aprender para recuperar el valor de lo pequeño!  Cómo revela la grandeza de lo que para ellos verdaderamente tiene sentido: un cuenco lleno, un trabajo, un lápiz.

Testigo de lo que mira de igual a igual e hijo de un país que también sufrió  la ocupación de dos y  hasta de tres países, nos sentimos en deuda con Kapuscinski, referente ético del fotoperiodismo que supo reflejar como pocos la belleza que envuelve el espanto.

Ojalá esta obra caiga en las manos de nuestro alumnado  y de sus familias, porque brindaría la oportunidad de dar a la palabra refugiado un significado verdadero: la de ser bienvenidos.

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